La Vela Puerca y Divididos empujaron los decibeles del Pepsi
Fue el único momento de silbidos en toda la noche. Y no estaban dirigidos a ninguna banda. “Esto del volumen… Sepan disculpar”, tiró El Enano de La Vela Puerca, haciéndose cargo como frontman de los uruguayos del bajo nivel de decibeles que llegaba al campo.
La cuarta fecha del Pepsi Music 09 quizás pase a la memoria como una de las noches con menos potencia. Un pecado rockero revisando el line up; además de LVP, dos de los shows centrales estaban en manos de Divididos y Living Colour, bandas que apuestan a la potencia, si las hay.
Abajo, en el campo del Club Ciudad, el público no acató medidas gubernamentales. Les cantó a las bandas (“…la aplanadora del rock and roll, es Divididos la puta que lo parió…”), coreó las letras y coronó con aplausos cada tema. Era el momento de bancar, y en ese plan nadie conoce de protocolos ni decibeles.
Ver fotos de la cuarta fecha del Pepsi Music.
“Colabore” parecía todo un mensaje al campo (“…colabore, para no desaparecer…”) para olvidarse de cuestiones técnicas y dirigir la atención a la música. Era el tema con el que arrancaba La Vela Puerca y el primero de casi 30 de un track list pensado, con una buena mezcla entre los primeros discos y “El impulso”, el más reciente de sus trabajos.
“Colabore”, por La Vela Puerca
Así pasaron “La sin razón”, “De atar” y “Frágil”. El Enano y el Cebolla se paseaban por todo el escenario, arengando, celebrando. La misión era clara: después de la presentación de No Te Va Gustar el viernes (ver la crónica del show) había que sostener al rock uruguayo en lo más alto.
Fumando, el Enano dio paso a “Pino”, “Va escampar”, el viejo “Alta magia” y “Mi semilla”. El clima estaba instalado; el gran reencuentro de LVP con el público porteño, también. “Zafar”, “El profeta” y “José sabía” no harían más que coronar ese lazo, que cada vez parece más fuerte.
“De atar”, por La Vela Puerca
“La sin razón”, por La Vela Puerca
Pero los uruguayos corrieron con ventaja. Tenían a favor toda la efervescencia en el Club Ciudad que había dejado Divididos, sobrevolando el predio. Mollo, Arnedo y Catriel supieron conjurar la baja potencia a base de clásicos del trío y la buena performance en vivo a la que ya tienen acostumbrado.
Un poco antes de las 21, Mollo cumplió su mito-incógnita: se cruzo por el escenario llevando una mochila, saludando (¿será que es su forma, literal, de sacarse una mochila de encima?). “Cajita musical”, “Elefantes en Europa” y “Salir a asustar” decretaban el arranque a lo power trío.
“Elefantes en Europa”, por Divididos
La gran base de Arnedo en el bajo (el mismo hace años, descascarado, blanco, con un sonido increíble), los riff de Mollo; Catriel era un pulpo sobre los parches.
Fue curiosa la inclusión de “El 38” como cuarto tema; generalmente es una carta que Divididos se juega promediando el recital. Tal vez, sabiendo del bajo volumen, la banda decidió cumplir con el público y no defraudar más adelante con una versión sin potencia.
“Cajita musical”, por Divididos
“¿Ustedes escucharon hablar de un tal Noberto Napolitano?”, preguntó Mollo. Y todos sabían lo que seguía. Divididos recordó a Pappo con su enorme versión de “Sucio y desprolijo”, el primer y más potente cover de la noche.
En tren de los homenajes, y como en todos sus últimos shows, la banda no dejó pasar la chance de tocar “Todos”, el tema que compusieron para recordar a los chicos del colegio Ecos que murieron en el accidente en las rutas santafesinas. Fue la primera de las canciones para cambiar de clima. Llegaría después “La flor azul”, el único corte del disco nuevo que mostraron y que ameritó a subir a Peteco Caravajal como invitado. La chacarera fue escuchada con mucha atención por el campo.
“Salir a asustar “, por Divididos
“Va a ser parte del disco nuevo que va a salir… pronto, esperemos”, amago Arnedo con la primicia sobre el postergado lanzamiento del nuevo trabajo de Divididos. Después vendría “Guanuqueando”, otro momento folklórico, con Mollo sin guitarra y los músicos del fallecido Ricardo Vilca, el compositor de la canción.
Entonces retomarían el set potente habitual. La enorme “Voodoo Child” (de Hendrix), el enganchadito “Qué tal” y “La rubia tarada”, que cantó todo el campo capella, como un himno; y el combo “Paisano de Hurlingham” y “Sobrio a las piñas” sumaban más aplausos.
Fue ahí cuando Mollo también cuestionó el sonido. “Tendremos que buscar otros lugares, para tocar rock.”
Y tras los aplausos, claro, no habría otra cosa que rock; con “Cielito lindo” y el clásico pogo, y el gran cierre a cargo de “Paraguay” y “Ala delta”. Mollo, que dejó la guitarra acoplando; Catriel y Arnedo, sosteniendo una gran base de batería y bajo, para terminar el trabajo.
Lo de Living Colour, además de ser una de las pocas bandas internacionales de la jornada (junto a Loaded, la banda del ex Guns and Roses Duff McKagan), fue superlativo. Incluso sobreponiéndose a las limitaciones de sonido. Pasadas las 19, con algo de sol todavía, algunos que recién llegaban al Club Ciudad se despabilaron al escuchar –a lo lejos- los solos de Vernon Reid, los alaridos de Gorey Glover (con esa habilidad de rockear, funkear y meter algo de hip hop casi en el mismo verso).
El campo le cantaba a los Living Colour y Doug Wimbish, comandante del bajo (tremendas bases y slaps eran sus órdenes), pedía más; como si fuese la voz del público la quedó baja de volumen. Pero no. El campo acompañó con “Time’s up”, “The Chair” y “Behind the sun” (ambos del flamante disco “The chair in the doorway”) y toda una declaración con “Elvis is dead” (Calamaro, teléfono).
Mientras, en la pantalla se veía la psicodelia de decenas de clips mezclados (llamó la atención la imagen de un reloj y la referencia al año 2012). “Cult of Personality” y “Type” encaminaron al cierre, de lo que fue un show que pedía más.
Verlo a Juanse colgarse de las estructuras, rodar por la pasarela, bailotear a lo Jagger fue un show aparte al cierre del turno de los Ratones Paranoicos. Habían pasado ya Living Colour y el gran entremés ofrecido por Nonpalidece (destacaron la versión de “Eleonor Rigby” de los Beatles, “¿Para dónde corrés?” y el tema nuevo “Tu recompensa”).
El comienzo paranoico fue algo tímido. “Sigue girando” matizaba el arranque, con un Sarcófago y Juanse contenidos. A Pablo Memi se lo veía disfrutando desde el bajo, y las primeras intervenciones de los vientos, la armónica y teclados ya anticipaban el formato big band que los Ratones tenían preparado.
“Rock del pedazo” sería el primer hit imbatible, para un pueblo paranoico que coreaba cada estribillo, celebraba cada acorde. La presentación de “Sacrificio japonés” era ineludible; el tema que Juanse compuso para el último disco de la banda, junto a Luis Alberto Spinetta, ya forma parte del repertorio habitual de las presentaciones paranoicas. El Club Ciudad volvía a las fuentes rockeras con “Vicio”, “Hotel Babylon”, y el cierre a prueba de años y modas: “Para siempre” y Rock del gato”.
por Fernando Amdan







El sonido fue una verdadera pifia, loco. Así y todo, El enano y el resto la recontra remaron. El que no tiene nada que hacer en un festiival asi es juanse y los ratones. que tristeza… Cantaba “sos horrible” y yo pensaba… Ni en el cólón pueden sonar bien esos tipos.
Comentario by Karina Sertanas — Noviembre 8, 2009 2:17 pm
BUENA FECHA PARA LOS COCACOLEROS!!!
Comentario by DOMINGUETTI — Noviembre 8, 2009 5:42 pm